Cuidar también es transformar vidas y proteger el futuro de Santander
Ser madre o padre sustituto es un acto de amor incondicional que consiste en abrir las puertas del hogar y del corazón a niños, niñas y adolescentes que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad.
Hoy, desde la Asamblea de Santander, tuve el privilegio de participar en un espacio de socialización dedicado a escuchar, reconocer y visibilizar a estas personas extraordinarias. Su labor es recibir a aquellos menores a quienes se les han vulnerado sus derechos y que el ICBF ha retirado de sus hogares de origen, asumiendo la inmensa responsabilidad de ayudar a reconstruir sus vidas.
Una labor de 24 horas y un compromiso de todos
Este trabajo no conoce de horarios ni descansos, es una entrega total las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Por eso, mi primer mensaje para ellos es de profunda gratitud: gracias por existir y por hacer lo que hacen. La verdad es que no me imagino a nuestro país ni a nuestro departamento sin el trabajo silencioso y vital de todos ustedes.
Como diputado del departamento, asumo un compromiso firme: difundir la importancia de la existencia de las madres y padres sustitutos en Santander. Debemos articular esfuerzos tanto desde el sector público como del privado para apoyar esta labor.
Nuestra meta debe ser garantizar que estos niños en condición de vulnerabilidad tengan nuevas oportunidades, no caigan en manos de la delincuencia y logren convertirse en ciudadanos de bien. ¡Sigamos trabajando juntos por un Santander que protege y transforma vidas!
